¿Sigue vigente la «ventana de infectividad»? Caries y cucharas compartidas
La idea de que las bacterias de la caries solo se transmiten entre los 19 y los 31 meses está superada. Cómo se transmiten, cucharas, besos y lo que sí importa.
De un vistazo
- Las bacterias de la caries se transmiten todo el tiempo, no solo en una ventana
- Reducir el azúcar, el flúor y el cepillado importan más que las bacterias
- Tratar tus propias caries también ayuda a tu hijo
«¿Si compartimos cuchara, le paso las caries?», «¿Puedo darle besos a mi hijo?». Buscando información sobre crianza, es fácil toparse alguna vez con la expresión «ventana de infectividad». Es la idea de que basta con proteger un periodo concreto para evitar las caries, pero hoy la visión ha cambiado mucho. Aquí tienes qué se decía antes, qué se piensa ahora y lo que de verdad conviene cuidar en casa.
Qué decía la «ventana de infectividad» y cómo se ve hoy
Un estudio de la década de 1990 observó que las bacterias de la caries (estreptococos mutans) se asentaban por primera vez en la boca de los niños sobre todo entre los 19 y los 31 meses de edad. A ese periodo se le llamó «ventana de infectividad», y se extendió la idea de que bastaba con proteger esos meses.
Con los estudios posteriores, el panorama cambió.
- Hay bacterias incluso antes de que salgan los dientes. Se han encontrado bacterias de la caries en la boca de bebés que aún no tienen dientes, sobre todo en la lengua.
- No se transmiten solo de la madre. También pueden pasar del padre, los hermanos, los abuelos, los compañeros de la guardería y otras personas cercanas.
- No es cuestión de unos meses, sino de toda la infancia. Por eso hoy se considera que no hay una «ventana» fija, sino que la transmisión es continua y poco a poco a lo largo de la infancia.
El cambio más grande está en la forma de ver las caries. Antes se veían casi como una infección que la madre pasaba al niño. Hoy se considera que la transmisión de bacterias es solo una de varias causas. Las caries no las causa una sola bacteria: influyen a la vez la frecuencia con que tu hijo come cosas dulces, el uso de flúor y lo bien que se cepilla. También se sabe que, además de los estreptococos mutans, intervienen otras bacterias.
Por eso las guías actuales dan más peso a reducir el azúcar, el flúor y el cepillado, y a las revisiones dentales periódicas, que a bloquear la transmisión de bacterias.
En casa, empieza por esto
No hay forma de impedir del todo que las bacterias se transmitan. Lo que importa mucho más es reducir las condiciones que favorecen las caries. Por orden de importancia:
- Trata tus propias caries y tu enfermedad de las encías. La salud bucal de quien cuida al niño le afecta, para bien o para mal. Que tú vayas al dentista también es prevención para tu hijo.
- Evita el azúcar añadido antes de los 2 años. Las galletas, las bebidas dulces y otros alimentos a los que se ha añadido dulzor pueden esperar.
- Reduce poco a poco las tomas nocturnas y el picoteo frecuente. Cuanto más a menudo se lleva comida a la boca, menos descanso tienen los dientes. En lugar de quitarlo de golpe, ve reduciendo cada pocos días para que tu hijo se adapte.
- Cepilla dos veces al día con pasta dental con flúor. Antes de los 3 años, del tamaño de un grano de arroz; a partir de los 3 años, del tamaño de un guisante. Sobre todo, no te saltes el cepillado de antes de dormir.
- Si puedes, usa cucharas y cepillos de dientes por separado. También conviene no masticar la comida antes de dársela a tu hijo.
- Mantén las revisiones dentales periódicas. El riesgo de caries es distinto en cada niño, y en las revisiones se puede decidir la prevención adecuada para el tuyo.
Hemos dejado a propósito lo de las cucharas por separado hacia el final. Vale la pena intentarlo, pero todavía ningún estudio ha demostrado directamente que evitar compartir cucharas o los besos reduzca las caries. Que la abuela probara la comida antes de dársela o que le dieras un beso no significa que vaya a tener caries, así que no te preocupes demasiado.
El error más frecuente suele ir en sentido contrario: usar cucharas separadas con mucho cuidado, pero dejar que lleve todo el día un vaso con pajita lleno de jugo o saltarse el cepillado antes de dormir. Eso influye mucho más en las caries de tu hijo.
Preguntas frecuentes
¿Si le doy besos a mi hijo, le paso las bacterias de la caries?
Las bacterias pueden pasar a través de la saliva. Pero todavía ningún estudio ha demostrado directamente que evitar los besos reduzca las caries. Dale todo el cariño que quieras y céntrate en la frecuencia de lo dulce y en el cepillado.
Ya ha pasado de los 31 meses. ¿Ya podemos estar tranquilos?
Hoy se considera que las bacterias de la caries se transmiten de forma continua, no solo en un periodo concreto. Además, las caries dependen mucho más de la alimentación y el cepillado que de las bacterias, así que sigue con los mismos cuidados tenga la edad que tenga.
Si los padres tienen muchas caries, ¿el niño también las tendrá?
No necesariamente, pero la salud bucal de quien lo cuida le afecta. Además, la familia suele compartir la comida y los hábitos. Si tú te tratas primero y toda la familia reduce las golosinas, tu hijo también sale ganando.
¿Hay que evitar del todo compartir cucharas?
No hace falta. Basta con usarlas por separado cuando puedas y no masticar la comida antes de dársela. Un día que no lo consigas no se convierte directamente en una caries.
Cuándo ir al dentista
- Ves una franja blanca o una zona blanca como de tiza y sin brillo cerca de la encía en los dientes delanteros
- Aparece una mancha marrón o negra en un diente
- Los hermanos u otros familiares tienen muchas caries y te preocupa el riesgo de tu hijo
- Han pasado 6 meses desde que salió el primer diente y aún no ha ido al dentista
- Tú tienes caries o enfermedad de las encías sin tratar (ve tú también al dentista)
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Fuentes
La información de este artículo tiene fines educativos generales y no sustituye la atención dental profesional. Consulta con un dentista sobre el estado de tu hijo.