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Dieciocho años: cinco hábitos de salud bucal para toda la vida que le dejas a tu hijo

Pasta con flúor dos veces al día, hilo dental diario, revisiones, menos azúcar y ácidos, y nada de tabaco. Cinco hábitos que tu hijo adulto mantendrá solo, y por qué.

De un vistazo

  • Cepillarse dos veces al día con pasta dental con flúor y usar hilo dental a diario
  • Revisiones con la frecuencia que indique el dentista, normalmente cada seis meses
  • No empezar nunca a fumar, vapear ni usar bolsas de nicotina

Desde el día en que salió su primer diente hasta hoy, el tiempo de cepillarle los dientes y llevarle al dentista está llegando a su fin. Ahora tu hijo es adulto y le toca cuidar de sus dientes por su cuenta. No hace falta nada complicado. Aquí tienes cinco hábitos para mantener toda la vida, para leerlos junto con tu hijo.

Por qué bastan estos cinco hábitos

Los grandes problemas de la boca, las caries y la enfermedad de las encías, se pueden prevenir en su mayoría con los hábitos de cada día. Las caries aparecen cuando las bacterias pegadas a los dientes se alimentan del azúcar y fabrican ácido, y la enfermedad de las encías aparece cuando la placa (una capa de bacterias) que queda entre el diente y la encía inflama la encía. Por eso, eliminar cada día esa capa de bacterias, reducir las veces que los dientes están expuestos al azúcar y al ácido, y detectar pronto los problemas: estos tres principios están en los cinco hábitos.

Al llegar a la edad adulta, la vida cambia mucho. Es fácil empezar a vivir solo, dormir con horarios irregulares o ir dejando el dentista por falta de tiempo. También aparecen ocasiones en las que le ofrecen tabaco. Por eso tiene sentido repasar ahora los hábitos. El cepillado y las revisiones que hace desde pequeño ya forman parte de su rutina; ahora solo queda mantenerlos sin que nadie se lo pida.

Cinco hábitos para toda la vida

  1. Cepillarse 2 veces al día durante 2 minutos con pasta dental con flúor. Sobre todo, no saltarse el cepillado antes de dormir. Mientras dormimos se produce menos saliva, y la boca se limpia peor.
  2. Limpiar entre los dientes una vez al día con hilo dental o cepillos interdentales. Al cepillo le cuesta llegar entre los dientes, y es fácil que allí quede la capa de bacterias. Si el espacio es estrecho, va mejor el hilo dental; si es amplio, el cepillo interdental.
  3. Hacerse revisiones y limpiezas con la frecuencia que recomiende el dentista. Normalmente, cada 6 meses. Las caries y la enfermedad de las encías no duelen al principio, así que, si se espera a que duela, el tratamiento suele ser mayor.
  4. Tomar bebidas y snacks azucarados con menos frecuencia. Importan tanto la cantidad como la frecuencia, y sobre todo no tomarlos a menudo. Después de bebidas ácidas, como refrescos o bebidas deportivas, enjuagarse con agua.
  5. No empezar nunca a fumar, vapear ni usar bolsas de nicotina. Fumar causa enfermedad de las encías, manchas y boca seca, y es un factor de riesgo claro de cáncer oral. Los vapeadores y las bolsas de nicotina también conllevan adicción a la nicotina y sustancias nocivas, y sus efectos a largo plazo aún no se conocen del todo. Como cuesta mucho dejarlo una vez que se empieza, lo más fácil es no empezar.

Si empieza a vivir solo, pequeños preparativos ayudan a mantener los hábitos. Llevar cepillo y pasta en la mochila facilita cepillarse también los días que come fuera. Cuando las cerdas del cepillo se abren, ya no limpia bien, así que conviene cambiarlo por uno nuevo, y la costumbre de tener una bebida dulce al lado e ir dando sorbos mientras estudia o trabaja hasta tarde se puede cambiar por agua.

Un error frecuente es saltarse las revisiones durante años porque «no me duele nada». Si va con prisas, solo con apuntar de antemano la fecha de la revisión en el calendario del teléfono ya ayuda.

No hace falta cumplir los cinco hábitos a la perfección y todos a la vez. Si un día se le pasa, basta con retomarlo al día siguiente. Los hábitos se mantienen con constancia.

Y a ti, una última petición. A partir de ahora, más que estar pendiente de todo, confía en tu hijo y déjale hacer. Basta con que estés a su lado cuando te pida ayuda.

Preguntas frecuentes

¿Ya ha terminado todo con las muelas del juicio?

No. Las muelas del juicio siguen cambiando hasta pasados los 20 años. Sigue haciéndolas revisar en las visitas periódicas.

Los 2 minutos se hacen largos. ¿De verdad hay que cumplirlos?

Si se cepilla por encima, es fácil saltarse las caras internas y la parte de atrás de los molares. Con un temporizador o una canción es más fácil llegar a los 2 minutos.

¿Las revisiones son siempre cada 6 meses?

Normalmente cada 6 meses, pero según el estado de las caries o de las encías, el dentista puede recomendar otra frecuencia. Basta con seguir la que recomiende.

Me da miedo el hilo dental porque sangra. ¿Aun así hay que usarlo?

Los primeros días, si la encía está inflamada, puede sangrar. Pero sangrar no es normal, así que no aprietes: si se usa con suavidad y de forma constante, normalmente disminuye. Si dura más de 1 a 2 semanas o empeora, haz que lo revise el dentista.

¿Qué hacemos con los registros de todos estos años?

Exporta los registros de la app y guárdalos. Así será más fácil explicar los tratamientos anteriores al ir a un dentista nuevo.

Aunque no duela, ve al dentista en estos casos

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Fuentes

La información de este artículo tiene fines educativos generales y no sustituye la atención dental profesional. Consulta con un dentista sobre el estado de tu hijo.

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